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PARA MISIONEROS Y ASPIRANTES A LA MISIÓN

Y LA NECESIDAD DE PREPARARSE


EL TERCER FACTOR: SACRIFICIO POR NUESTROS SEMEJANTES

POR: V.M. SAMAEL AUN WEOR


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El tercer factor es el del SACRIFICIO POR LA HUMANIDAD. Es necesario amar a nuestros semejantes, pero el Amor hay que demostrarlo con hechos concretos, claros y definitivos. No basta decir que amamos a nuestros semejantes; no, hay que demostrarlo con hechos, hay que estar dispuestos a subir al ara del supremo sacrificio por la Humanidad, hay que levantar la antorcha de la Sabiduría, para iluminar el camino a otros; hay que estar dispuestos a dar hasta la última gota de sangre por todos nuestros semejantes, con Amor verdadero, desinteresado, puro…
 
De manera que el tercer factor de la Revolución de la Conciencia es el SACRIFICIO POR NUESTROS SEMEJANTES. Nacer, Morir, y Sacrificarnos por la Humanidad, son los tres factores que nos convierten a nosotros en verdaderos encarnaciones del CRISTO CÓSMICO. Esos tres factores nos vienen a convertir en Dioses, aunque tengamos cuerpos de hombres. Esos tres factores vienen a hacer de nosotros algo distinto: nos transforman en DEIDUSOS o DIOSES INEFABLES, ELOHINES, DAIMONES, etc. Si nosotros trabajáramos con el primer y segundo factor –el de NACER y MORIR-, opero no amáramos a nuestros semejantes, no hiciéramos nada por llevar la luz del conocimiento a otras gentes, pueblos y lenguas, caeríamos en un egoísmo espiritual, muy refinado, que nos impediría todo avance interior. Pues si solamente nos preocupamos por nosotros y nada más que por nosotros, olvidándonos de tantos millones de seres que pueblan el mundo, incuestionablemente nos auto-encerramos en nuestro propio egoísmo. En esa forma, el "Yo" del egoísmo no nos permitiría la Iluminación.

El Egoísmo y la Comprensión

El egoísmo se puede presentar en formas sumamente refinadas, y hay que eliminarlas. En tanto tengamos egoísmo dentro de nosotros mismos, pues la Iluminación no será posible.


El egoísmo está formado por múltiples "Yoes" dentro de los cuales se haya enfrascada la Conciencia. ¿Qué hay que desintegrar esa multiplicidad de "Yoes" egoístas? ¡Es verdad! Pues si no lo hiciéramos, la Conciencia continuará embotellada, estrecha, limitada, condicionada, y cualquier posibilidad de Iluminación sería anulada.

Nosotros debemos comprender que toda la Humanidad es una gran familia. Desgraciadamente, estamos embotellados en muchos afectos y consideramos únicamente, como familia, a unas pocas personas que nos rodean, lo cual es egoísmo, porque todos los seres humanos, sin excepción de razas, credo, casta o color, SOMOS UNA SOLA FAMILIA. Esa familia se llama "Humanidad".

Si únicamente miramos como hermanos a los que nos rodearon desde la cuna, vamos muy mal. Si únicamente queremos redimir a esas gentes que se dicen "nuestros familiares", marchamos egoístamente.
Se hace indispensable ver en cada persona un hermano. Esto que digo no es por mero sentimentalismo, sino porque en verdad todos somos hermanos. No es una frase meramente sentimentalista; es real, tal como se escucha: SOMOS UNA FAMILIA, UNA SOLA GRAN FAMILIA que no debería estar dividida, una familia, enorme que puebla la Tierra y que se llama "Humanidad".


A esos, nuestros hermanos, necesitamos llevarles el conocimiento, mostrarles la Senda, a fin de que algún día ellos también puedan hallarla y llegar a la LIBERACIÓN FINAL.


Si nosotros queremos la felicidad, debemos luchar por la felicidad de otros. Mientras uno más da, mas recibe; pero el que nada da, hasta lo que tiene le será quitado.


¿Cómo podríamos nosotros alcanzar la auténtica felicidad Nirvánica o Paranirvánica, aquí y ahora, si no trabajamos por la felicidad de otros? La auténtica felicidad del Ser no puede ser egoísta; se logra, únicamente, mediante el sacrificio por nuestros semejantes.


Así, quienes han logrado los estadíos del Ser más elevados, quienes han ingresado en los mundos Paranirvánicos, Maha-Paranirvánicos, o en el MONÁDICO o ÁDHICO, o quienes al fin han conseguido fusionarse con el ETERNO PADRE CÓSMICO-COMÚN, obviamente se sacrificaron en alguna forma por nuestros semejantes en el mundo, y esto les dio méritos suficientes como para lograr, en verdad, la dicha que no tiene límites ni orillas jamás.

Así que para hacer el Curso de Misioneros
, debemos pensar en el bien común; en que debemos amar, sí, de una forma extraordinaria, a todos los seres que pueblan la faz de la Tierra. Amar no solamente a los que nos aman porque eso lo haría cualquiera sino también a los que nos odian. A los que nos aman, porque nos comprenden; a los que nos odian, porque no nos comprenden…

No debe existir en nosotros, eso que se llama "ODIO". Hay gentes que destilan y beben su propio veneno, y sufren lo indecible. Y eso es grave. Uno no debe ser tan tonto. Aquel que está destilando y bebiendo su propio veneno, pues es un tonto. Aquel que se ha forjado un "infiernito" en su mente y que lo carga a toda hora es ese "infiernito" en su entendimiento, es un necio. Uno tiene que pensar que lo mejor es amar, pues si uno hace de su mente un infierno, no es dichoso jamás.


Las gentes están todas llenas de resentimiento, y eso es gravísimo, porque donde existe el "Yo" del resentimiento, no puede florecer el Amor. No hay quien no tenga resentimiento; todo el mundo guarda en su corazón  palabras, hechos o sucesos dolorosos, acompañados naturalmente de sus secuencias o corolarios, que son los ya consabidos resentimientos.


¿Qué ganará el que carga con eso? En ese sentido, no sabe amar, es revanchista, no sabe amar. El que odia, está muy cerca de la maldición.

 

El Perdón, El Amor y el auxilio de Kundalini-Shakty

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Hay que saber comprender a los demás, aprender a mirar el punto de vista ajeno, si es que queremos saber amar. Las gentes son incomprensivas, las gentes no quieren entender a otras gentes; sencillamente porque no saben ver el punto de vista ajeno. Si uno se sitúa en el punto de vista ajeno, aprende a perdonar, aprende a amar. Pero si uno, no es capaz de perdonar a nadie, no sabe amar.

Ahora, perdonar en forma mecanicista, no sirve para nada. Uno podría perdonar, sencillamente porque aprendió en la doctrina gnóstica que se debe perdonar, pero eso es automático, no sirve. En el fondo continuará con el mismo resentimiento, con el mismo odio y hasta con el mismo deseo revanchista sofocado o reprimido.


Cuando se dice "PERDONAR", esto implica una ELIMINACIÓN. Uno no puede perdonar si no elimina el "Yo" del resentimiento, si no anula el "Yo" del rencor, si no reduce a polvareda cósmica el "Yo" de la revancha, el "Yo", que quiere "sacarse el clavo", etc. Mientras no haya eliminado tales "Yoes" a través de la comprensión y con el auxilio de KUNDALINI-SHAKTY no es posible que de verdad perdone. Y si da perdón, éste es automático y perdón automático no es perdón.

Hay que sincerarnos consigo mismos si queremos saber amar. Si uno no se sincera consigo mismo, si no es sincero consigo mismo, no puede amar jamás. Amar implica un trabajo, un trabajo dispendioso sobre sí mismo. ¿Cómo podría uno amar a otro si no trabaja sobre sí mismo, si no elimina de su interior los "elementos" de la discordia, de la revancha, del resentimiento, del odio, etc.? Cuando tales "elementos" infra-humanos existen en nuestra psiquis, la capacidad de amar queda anulada.

Nosotros necesitamos amar, sí, a todos nuestros semejantes. Pero, repito, esto implica un trabajo. Uno no puede amar mientras existan los "elementos" del odio en sí mismo. Si queremos amar, debemos ser sinceros, auto-explorarnos, auto-investigarnos para descubrir esos "elementos" que nos incapacitan para amar.

Hay mucho Amor fingido en las distintas escuelas de tipo pseudo-esotérico, pseudo-ocultista. Nosotros los gnósticos, no debemos aceptar Amor fingido, debemos ser exigentes consigo mismos. ¿Vamos a amar a nuestros semejantes o no los vamos a amar? Seamos sinceros. No se trata de que nos dejemos llevar de sentimentalismos sublimes. Podríamos creer que sí amamos, cuando en realidad no estamos amando.


El Amor es algo muy sublime. Les voy a poner a ustedes un ejemplo, o algunos ejemplos sobre Amor… El fundador de Nueva York, era un hombre muy inteligente. Tenía, pues, una esposa y muy distinguida. Cuando fundó a Nueva York, aquello parecía una paradoja: allí no había sino vegetación, árboles, montañas, etc., etc. Él concibió la idea de una gran ciudad, al contemplar aquella región. Pero era la "época dorada", la época en que la gente tenía la sed de oro en los Estados Unidos aunque siempre la ha tenido, pero en aquella época era muy manifiesta: la codicia por el oro físico, las minas de oro, etc. Sí, él, yéndose por el mundo, cometió un error que lo considero muy grave: abandonar a la mujer en plena montaña. No la abandonó por ninguna otra mujer, no, sino por el oro, por ir a buscar las minas… Al fin supo de ella: alguien le dijo que ella había muerto. Él no se preocupó mucho por eso, porque él no tenía sino ansias, sed insaciable de oro. Más tarde con el tiempo encontró a una mujer y se casó con ella, con otra mujer. Metió Ferrocarril, estableció Bancos. Cuando ya era un gran hombre, hablando ante un auditorio, de pronto descubre entre las gentes que había allí, aquella que él había abandonado… Aquel hombre ya no podía ni hablar, trató de trabarse, quedó confundido, porque pensaba que estaba muerta. Y a ella le habían informado, que él se había casado otra vez, que tenía seis hijos… En el auditorio se topó "de manos a boca" con ella, él no hallaba qué hacer. Le dijo, ella: "No te preocupes, sé que te has casado". Él estaba perplejo, porque, claro, por regla recordó su primer Amor. Y la amaba, sólo que la sed del oro, había hecho que la abandonara… No hallaba qué hacer. Dijo, ella: "Puedes marcharte, sigue tu camino" ella también lo adoraba. Él intentó alejarse y no podía, sentía que le era difícil desprenderse de ella. Pero ella le dio valor: "No mires hacia atrás le dijo, marcha hacia delante, no te detengas por mí. Debes triunfar, te amo mucho y deseo tu triunfo"… Él se fue, caminando como un sonámbulo, hasta que ella se marchó. Ella lo amaba demasiado. Él hubiera podido dejar a la otra mujer de inmediato e irse con ésta, pero ella prefirió su felicidad. Eso es Amor…

¿Cuál de ustedes se siente capaz de hacer eso: ser capaz de renunciar a lo más amado, por la felicidad misma de lo más amado? Es que el Amor no quiere recompensas, es dádiva en sí mismo, trabajo con renuncia de los frutos, no quiere sino el bien de otros, aún a costa de la propia felicidad.


Pretender definir el Amor, es un poco difícil. Si se define, se desfigura. Es más bien como una emanación, surgida dijéramos del fondo mismo de la Conciencia, un funcionalismo del Ser.


Hay que entender, hay que comprender, pues la necesidad de amar a nuestros semejantes. Porque mediante el Amor podemos transformarnos, y amando, repartir bendiciones, llevar la enseñanza a todos los pueblos de la Tierra, encaminar a otros con el máximo de la paciencia, saber perdonar los defectos ajenos
.


Las Reacciones mecánicas y la falta de Amor


Incuestionablemente, al llevar uno la enseñanza a otros, encontrará muchas resistencias. Indubitablemente, le lloverá a uno en muchas ocasiones piedras; pero hay que saber amar y perdonar a todos, no reaccionar tanto.

Las gentes viven reaccionando, ante los impactos que provienen del mundo exterior. Hay siempre una tendencia a reaccionar. En plena Asamblea, alguien dice algo con relación a alguien y nunca falta la reacción inmediata del aludido. Algunas veces con ira, otras con impaciencia, pero en alguna forma reacciona. Muy rara vez he visto una mesa directiva donde un sujeto XX permanezca impasible, sin reaccionar ante lo que otros digan.


Hay esa tendencia, de todo el mundo, a reaccionar contra todo el mundo. ¡Más qué chistosas son las gentes! Hasta mover un botón y "truenan" y "relampaguean". Y si se mueve otro botón, sonríen dulcemente. Los "humanoides" son máquinas que todo el mundo maneja a su antojo; son como un instrumento de música, donde cada cual toca su propia canción. Si alguien quiere que ustedes sonrían, basta decirles palabras dulces y darles palmaditas en el hombro, sonríen dulcemente. Si quiere que "truenen" o "relampagueen", basta decirles unas cuantas palabras duras y ya se ponen con el entrecejo fruncido y reaccionan inmediatamente. Yo mismo, aquí, estoy platicando con ustedes y los veo un poco sonrientes. Si en este momento les echara un regaño, ¿qué sucedería? Cambiarían de inmediato, ya no estarían tan sonrientes, ya las cejas aparecerían fruncidas. ¡Qué tristeza, pero así es! ¿Por qué? Son máquinas, un instrumento que todo el mundo toca. Instrumentos, como la guitarra. El que quiera verlos contentos, dirá unas cuantas palabras dulces y ya estamos felices. Pero el que quiera verlos llenos de odio, diga unas palabras duras y ya estaremos terribles.


De manera que dependemos de otros, no tenemos libertad, no somos dueños de nuestros propios procesos psicológicos, cada cual hace de nosotros lo que le venga en gana. Unas cuantas palabritas de lisonja, e inmediatamente -¡ah!- sentimos auto-importancia; otra palabrita de humillación y qué tristes y pequeños nos sentimos. Si cada cual hace de nosotros lo que quiere, ¿entonces dónde está nuestra autonomía, cuándo dejaremos de ser máquinas? Es obvio que para aprender a amar, hay que adquirir AUTONOMÍA, porque si uno no es dueño de sus propios procesos psicológicos, jamás puede amar. ¿Cómo? Si otros son capaces de sacarnos del estado de paz al estado de discordia, ¿cuándo podríamos amar? Mientras uno dependa de otros psicológicamente no es capaz de amar. La dependencia obstaculiza el Amor. Necesitamos nosotros acabar con la dependencia, hacernos amos de sí mismos, dueños de nuestros propios procesos psicológicos.

Así, marchando por ese camino, llegaremos a estar siempre estables en ESO que se llama "AMOR". Necesitamos nosotros establecernos en el reino del Amor, pero no podríamos hacerlo si no fuésemos dueños de nuestros propios procesos psicológicos. Pues si otros son capaces de hacernos rabiar cada vez que quieran, si otros son capaces de hacernos sentir odio, si otros son capaces de hacernos sentir el deseo de revancha, obviamente no somos dueños de sí mismos. En esas condiciones, jamás podríamos nosotros estar establecidos en el reino del Amor. Estaríamos en el reino del odio, en el de la discordia, en el del egoísmo, en el de la violencia, pero jamás en el reino de eso que se llama "AMOR".


El miedo, la familia y sentirse solo.

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Debemos permanecer estables en el reino del Amor, tenemos que hacernos dueños de nuestros propios procesos psicológicos. Si golpeamos en una puerta, por ejemplo, y nos reciben a piedras porque vamos a dar la enseñanza gnóstica, y si nos alejamos de allí dijéramos con el deseo de revancha, o terriblemente confundidos, entonces no serviríamos para Misioneros Gnósticos. Si llegamos a un pueblo a predicar la palabra y el señor "cura" nos corre, y entonces nos llenamos de terror, ¿serviríamos acaso, para Misioneros Gnósticos?
 
El terror nos incapacita para amar. ¿A qué le tenemos miedo nosotros? ¿A la muerte? Si para morir nacimos, ¿entonces qué? Que muera uno, unos días antes o unos días después, ¿qué? Siempre tiene uno que morir. Entonces, ¿a qué le tenemos miedo? Además, la muerte es tan natural como el nacimiento. Si le tenemos miedo a la muerte, también debemos tener temor al nacimiento, pues son los dos extremos de un mismo fenómeno que se llama "vida".  
 
¿Tenerle miedo a la muerte? ¿Por qué, si todo lo que nace tiene que morir? Las plantas nacen y mueren, los mundos nacen y mueren. Esta misma Tierra nació y un día será un cadáver, quedará convertida en una nueva Luna.  
 
Así pues, temer a la muerte ¿por qué? LA MUERTE ES LA CORONA DE TODOS y por cierto que es hasta muy bella. Uno no debe mirar a la muerte jamás con horror, hay que mirarla como es. Ver un cadáver en un féretro en la mitad de una sala no es haber comprendido el Misterio de la Muerte. El Misterio de la Muerte es muy sagrado. Jamás se podría comprender el origen de la vida, el Misterio de la Vida, si antes no se ha comprendido a fondo el Misterio de la Muerte. Cuando uno entiende de verdad lo que son los misterios de la Muerte, entiende los Misterios de la Vida. La muerte nos depara, pues deliciosos momentos. Con la muerte viene la paz.


Bien vale la pena, pues, no tener miedo al MORIR. Y si alguien muriera en el cumplimiento de su deber, trabajando por la Humanidad, ese alguien sería premiado con creces en los mundos superiores. Dar uno la vida por sus semejantes, es algo sublime. Eso fue lo que hizo el Divino Rabí de Galilea, es lo que han hecho todos los santos, los mártires: San Esteban, apedreado por enseñar la palabra; Pedro, crucificado con la cabeza hacia abajo y las piernas hacia arriba, para indicar el trabajo en la "FORJA DE LOS CÍCLOPES". Eso son ellos: verdaderos mártires. Esos son los que descollan más tarde, entre el Mahanvantara como Dioses.


Así pues, temer es absurdo. Lo más que podría sucedernos a nosotros es que nos llevaran al paredón de fusilamiento. ¿Y qué? Después de todo, ¿qué? Morirse uno, unos días antes o unos días después, es algo que no tiene la menor importancia.

Vale la pena que pensemos en todas estas cosas. Por temor, los hombres se arman para matar a otros. Por temor, las guerras entre las naciones, pues cada nación teme que otra la invada y se arma, y viene el desastre. Por temor existe los ladrones, que le tienen miedo a la vida. Por temor existen las prostitutas, que le tienen miedo al hombre. Por temor, un hombre mata a otro. El temor, pues, es la raíz de muchas maldiciones sobre la Tierra.


Uno tiene que acabar con el "Yo" del temor. En el umbral del Templo debemos dejar el temor. Desgraciadamente, hay distintas clases de temor. El que tiene miedo jamás podría afrontar la prueba del GUARDIÁN DE LA INMENSA REGIÓN. ¿Cómo podría afrontarla si teme? El que tiene miedo, al verse fuera del cuerpo físico, resulta "chillando"… "que parece que ya se olvidó, que dejó a su mamá y a su papi, que a sus hermanitos, que al abuelo. Que, en fin, ahora qué hago"… Pueden estar ustedes seguros que nosotros SOMOS SOLOS cada uno de nosotros- y que la única familia que tenemos se llama "Humanidad". Uno, después de muerto, tiene que llegar a la conclusión de que está SOLO. La buena reputación de papá, de mamá, el cariño de sus hermanos, sus amigos, TODO ESO QUEDA ATRÁS. Se encuentra con que uno no es más que otra criatura de la Naturaleza –y eso es todo-, sin nombres ni apellidos, TERRIBLEMENTE SOLA… ¿Papá, mamá y los hermanitos? Son tan solo la fascinación de un día, nada de eso tenemos, somos ESPANTOSAMENTE SOLOS.


A la larga, lo único que tenemos que buscar adentro es el PADRE QUE ESTÁ EN SECRETO y a nuestra MADRE ETERNA Y SIEMPRE DIVINA, LA KUNDALINI, y al CRISTO SEÑOR. ¿Y familia? ¡Todos los millones de seres humanos! No digo solamente los de la Tierra, sino los de todos los mundos del espacio. Esa es la realidad. Es una realidad descarnada lo que les estoy diciendo, pero es la realidad. Descarnada porque ustedes quieren mucho a sus familiares, ¿verdad? Ahora, si uno no tuviera familia dirían: "Bueno, si usted no la tiene, ¿pues qué le importa? No, yo la tengo también, y me doy cuenta que es vano todo eso. No quiero decirles que yo no quiera a mis familiares. Yo sí los quiero, como ustedes los quieren, sólo que yo ya experimenté, directamente, la realidad de mi propia familia y llegué al convencimiento de que la familia es toda la Humanidad.

No guardo resentimientos contra la familia. No vayan a creer ustedes que estoy hablando con algún resentimiento. No, cuando digo que experimenté la realidad de lo que es la familia, quiero referirme en forma trascendental a la Enseñanza.


Fuera del cuerpo físico, me enseñaron los misterios de la Vida y de la Muerte. En alguna ocasión, se me hizo sentir la muerte por anticipado. Se me hizo salir del cuerpo físico; ya fuera de la forma, se me hizo adelantar en el tiempo para verme muerto. ¿Qué vi? Un cadáver. ¿Qué había en ese ataúd? Un cuerpo. ¿Cuál? El mío. ¿Quiénes estaban ante ese ataúd, en la sala llena de flores y coronas de difuntos? Familiares. Entre mis familiares, estaba ahí mi madre. Me acerqué a ella, besé su mano y dije: "Gracias por el cuerpo que me diste; mucho me sirvió ese cuerpo, resultó maravilloso. ¡Gracias!". Me acerqué a todos los otros familiares, despidiéndome de ellos. Abandoné aquella morada y me sumergí entre el seno de la naturaleza, convencido de que estaba desencarnado… ¿Qué había? Naturaleza: valles profundos, montañas, océanos, nubes, aire, sol. ¿Y mis familiares qué? Eso había quedado en el pasado, ya no tenía familiares. Los nombres y apellidos, mi linaje, mi pueblo, mi lengua, ¿en qué habían quedado? ¡Cosas del pasado! Ahora estaba sumergido entre una Naturaleza salvaje, absolutamente salvaje. Y entonces mi querida familia ¿qué? Solamente pude exclamar "¡YA NO TENGO FAMILIA!".

"¿Y los seres que me rodearon? Eso fue en el pasado; ahora estoy solo, espantosamente solo. Soy tan solo una criatura de la Naturaleza, una Naturaleza salvaje. ¡Lo que hay son unos valles, unas montañas, una tierra húmeda por la lluvia! ¿Y mi casa? ¿Cuál casa? Ya no tienes casa. ¿Y bienes? Muchos menos bienes terrenales. ¿De dónde los voy a sacar? Entonces, ¿quién eres? Una partícula de la Naturaleza, una Naturaleza salvaje que nada tiene que ver con cuestiones familiares"…


Conclusión: mi familia es toda la Humanidad, o todas las Humanidades, o todos los mundos, las Humanidades planetarias, y eso es todo… Sentí, sin embargo, un poco de tristeza al darme cuenta que todavía el "CORDÓN DE PLATA" no se había roto. Hubiera querido romperlo, pero permanecía intacto. No me quedó más remedio que regresar. Yo pensaba que ya estaba desligado, absolutamente, de la forma física, y me tocaba volver otra vez. Y volví, sí, entré en mi cuerpo.

Esa es la realidad, pues, en relación con familiares: parientes, allegados, primos, hermanos, tíos, sobrinos, nietos, biznietos, tataranietos. Y, en fin, todo que nos fascina en el fondo. Nosotros necesitamos elevar un poco el corazón con la frase "SUNSUN CORDA": ¡ARRIBA CORAZONES!, y saber que TODOS somos una gran familia; ver en cada persona un hermano, sentir a cada uno de nuestros hermanos como carne de nuestra carne, como sangre de nuestra sangre; no ver a los otros como extraños, como gente distinta, porque eso es absurdo. Todos somos una enorme, una inmensa familia que se llama "Humanidad".


Para cancelar el karma, servir a los demás. Tercer factor

Nuestra familia, toda la humanidad

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Nosotros debemos sacrificarnos, por esa inmensa familia, con verdadero Amor. Si así lo hacemos, marchamos con el tercer factor de la Revolución de la Conciencia en forma plena. Trabajando uno por los demás, también es recompensado. Aunque uno renuncie a los frutos de la acción, siempre es recompensado. Trabajando por los demás, podemos cancelar el KARMA viejo que traemos de existencias anteriores.


He conocido a muchas personas que sufren los problemas diversos de la vida económica, por ejemplo: Aquellos que tienen problemas económicos, incuestionablemente ocasionaron daños económicos a muchas gentes en el pasado y ahora cosechan lo mismo que sembraron, "toman de su propio chocolate". Sin embargo, se quejan y protestan y blasfeman, y quieren mejorar la situación económica, pero no remedian el mal que hicieron, no forman parte de alguna Cooperativa, no son capaces de partir su pan, para dar la mitad al hambriento; no son capaces de quitarse una camisa para vestir a un desnudo, no son capaces de dar un consuelo a nadie, pero quieren mejorar económicamente. Claro, solicitan servicios, piden que les ayudemos en el trabajo de cambiar su situación, pero ellos no se preocupan por servir a nadie, son parásitos que existen bajo el Sol.


En esa forma, ¿cómo podría mejorar económicamente? Toda causa trae su efecto. El KARMA es el efecto de una causa anterior. Si se quiere anular el efecto, hay que empezar por anular la causa que lo produjo. Y se anula la causa con inteligencia, sabiendo anularla.


Con todas estas cosas se van a encontrar ustedes en el camino; unos quieren que ustedes los curen, pero jamás se preocupan por curar a nadie; muchos que tienen gravísimos problemas económicos, pero nunca piensan cooperar en alguna forma con alguien, etc. Cada cual tiene sus problemas y los problemas los crea el Ego, y nada más que el Ego; si no tiene Ego, no hay problemas. ¿Por qué? Porque no hay quien reaccione dentro de la mente de uno, no hay un revanchista que complique la situación, no hay nadie que odie en nosotros, o a través de nosotros. Entonces no hay problemas, los problemas los crea el Ego y nada más que el Ego.


Trabajando a favor de los demás, pues uno cancela viejos KARMAS. El que sirve a otros, se sirve a sí mismo. El que da recibe, y mientras más da, más recibe, esa es la ley. Al León de la Ley se combate con la Balanza. Si en un platillo de la Balanza pudiéramos nosotros poner buenas obras en el platillo del Bien e inclinar entonces la Balanza a nuestro favor, quedaría anulado el KARMA.

En verdad que al León de la Ley hay que darle duro con la Balanza. Esa es la clave para vencer el KARMA. Como dicen los Señores de la Ley: "Haz buenas obras para que pagues tus deudas". "El que tiene con qué pagar, paga y sale bien de los negocios; pero el que no tiene con qué pagar, tiene que ir a la cárcel, perder todos sus bienes". Hay pues que hacer mucho bien para pagar nuestras deudas viejas. Con el capital de buenas obras, podemos pagar el KARMA viejo sin necesidad de sufrir no hay necesidad de amargarnos la vida.


Conozco a un sujeto XX. Sufre lo indecible: siempre en mala situación económica, siempre en la miseria. En cuanto negocio hay, fracasa; no hay negocio donde se meta que no fracase. Tiene mujer, tiene hijos, con ellos riñe incesantemente. Él es del signo de LEO, ella también. No deberían reñirse, pero parece que los LEONES son así: pelean incesantemente, no están contentos. Yo los he visto en el Jardín Zoológico de Chapultepec: no dejan de pelear. LEO con LEO parece que no se entienden… Bueno, lo curioso del caso es que el sujeto XX cuyo nombre no menciono, siempre pide que se le ayude económicamente, que trabajemos por él en el mundo de las causas y efectos, pero no lo he visto jamás hacer nada a favor de sus semejantes. Pide, pero no da. Pide y pide y pide, pero jamás da, ni nada, da. Y pide, ¿con qué derecho pide, si no da? Es como querer uno que le perdonen sus deudas y no es capaz de perdonar a sus semejantes.

Todos dicen, en la oración del "Padre Nuestro": "perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores"… Pero si uno no perdona a sus deudores, a sus enemigos, ¿con qué derecho pide al Padre que lo perdone? ¿Qué derecho le asiste, para pedir perdón, cuando no es capaz de dar perdón? ¿Con qué derecho pide caridad, si no es capaz de darla? Así son todos: piden, pero no dan, y eso es gravísimo.


El Misionero Gnóstico debe dar. ¿Qué va a dar? SABIDURÍA y AMOR a sus semejantes. Eso va a dar: va a asistir, va a auxiliar, pero con AMOR…


El Poder de la Oración a través de las Cadenas

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Mediante las CADENAS MÁGICAS, se puede ayudar a nuestros semejantes. Las CADENAS son maravillosas: ya para irradiar Amor, ya para curar enfermos. Con las CADENAS se puede invocar a los Maestros de la Ciencia, para que ellos asistan a los enfermos. Con las CADENAS se puede invocar –por ejemplo- a RAFAEL, que es un gran SANADOR UNIVERSAL, el mismo que sanó al Patriarca JOB, el mismo que curara a TOBÍAS. Eso es él: un gran SANADOR MUNDIAL o UNIVERSAL, un gran médico… Con las CADENAS se pueden invocar también a médicos como Hipócrates, a Galeno, a Felipe Teofastro Bombastro de Honheneim –AUREOLA PARACELSO-, etc. Con las CADENAS se pueden invocar a las POTENCIAS DE LA LUZ, para que nos asistan en un momento dado: conjurar a las POTENCIAS DE LAS TINIEBLAS para que nos dejen en paz, etc. Las CADENAS MÁGICAS son formidables: con la izquierda se recibe, con la derecha se da. La CADENA forma circuitos de fuerzas magnéticas extraordinarias. Con las CADENAS se pueden hacer grandes obras…

Hercólubus y la Nueva Edad de Oro


EL MOVIMIENTO GNÓSTICO CRISTIANO UNIVERSAL marcha victorioso en todos los campos de batalla, él está establecido en todo el Hemisferio Occidental y aglutina a cinco millones de personas. En estos instantes se prepara, pues, para lanzarse a Europa, y claro, antes de poco se habrá establecido en Europa. Posteriormente nos estableceremos en el Asia, mas tenemos que trabajar por la Humanidad. Una vez que hayamos hecho nuestra labor en Europa, nos estableceremos en Japón, para hacer nuestra labor en todo el continente asiático.

Nosotros estamos entregando a la Humanidad el Evangelio de la Nueva Era del Acuarius. Habrá un gran cataclismo con la llegada de "Hercólubus". Ese es un mundo gigante, seis veces más grande que Júpiter, miles de veces más grande que la Tierra. Pertenece al Sistema Solar "TYLAR", todo un Sistema que viene viajando hacia nuestro Sistema Solar de ORS. Y claro, este mundo "Hercólubus" tiene una órbita enorme, inmensa. Cada vez que se ha acercado a la Tierra, ha producido una catástrofe. Cuando se acercó a la Tierra en épocas del Continente "MU", se produjeron grandes terremotos, surgieron muchos volcanes, y al fin se hundió la LEMURIA entre el fondo del Pacífico, a través de 10.000 años. Cuando se acercó en épocas de la ATLÁNTIDA, se hundió en el fondo del océano que lleva su nombre: en el Océano Atlántico. Se hundió la Atlántida con todos sus millones de habitantes. Ahora viene otra vez "Hercólubus" y puedo asegurarles que va a producir una revolución total de los ejes de la Tierra. Cuando ya esté demasiado cerca, jalará con fuerza el fuego líquido del interior del mundo; entonces brotarán por doquiera volcanes en erupción, acompañados de terribles terremotos. Y acuérdense ustedes de lo que dijeron los antepasados de Anahuac eso es algo que para nosotros, los mexicanos, tiene un gran valor-: "Los Hijos del Quinto Sol perecerán por el fuego y los terremotos"…


Acaba de haber un gran terremoto en Europa, que dio como resultado unos siete mil "y pico" de muertos sepultados. Al Distrito Federal aquí en México le aguarda otro gran terremoto que destruirá al Distrito Federal. Este terremoto afectará también todo el Norte de nuestro país, México, y los mexicanos debemos estar preparados para ese gran terremoto.


Así, pues, se sucederán grandes acontecimientos en el futuro. Cuando llegue "Hercólubus", por donde quiera el fuego brotará, los volcanes aparecerán, los terremotos acabarán con todo lo que existe actualmente. Será ese el día del GRAN INCENDIO UNIVERSAL, profetizado por Pedro en su Epístola a los Romanos, cuando dijo: "Y los elementos, ardiendo, serán deshechos, y la Tierra y todas las obras que en ella hay serán quemadas"… Posteriormente, lo último que hará "Hercólubus" en su acercamiento supremo será producir la revolución de los ejes de la Tierra. Los océanos cambiarán de lecho, se desplazarán los mares, las tierras actuales quedarán bajo el fondo de las aguas; no quedará nada, nada, nada, de esta perversa civilización de víboras, todo será destruido.

Claro, habrá un pequeño grupo que será salvado de las aguas. Nosotros estamos trabajando con el objeto de reorganizar ese pequeño grupo, y los Misioneros Gnósticos tienen el deber de seguir trabajando. Ese grupo será el EJÉRCITO DE SALVACIÓN MUNDIAL, ese grupo será seleccionado en su momento y en su hora. Antes del cataclismo final, los HERMANOS DEL TÍBET entre los cuales estoy yo, mi insignificante persona trabajaremos en equipo para sacar, de entre esta horrible civilización de víboras, a los que hayan trabajado sobre sí mismos, a los que hayan alcanzado, pues, la dignidad que corresponde.

A esos nos los llevaremos a un lugar secreto, en el Pacífico, un lugar donde no les sucederá nada. En eso estamos de acuerdo los Hermanos de algunas agrupaciones secretas de los Himalayas, y yo. Y esos que serán llevados a esa Isla, se convertirán en el núcleo de la futura Humanidad. Por aquellos días- digo, después del gran cataclismo, la Tierra quedará envuelta en fuego y vapor de agua, y los pocos que formarán aquel núcleo, vivirán pues entre la niebla. Podrán ser considerados como "HIJOS DE LA NIEBLA", como los NIBELUNGOS de los tiempos antiguos. Cuando resplandezca un doble arco iris en el azul, ya habrán tierras nuevas –emergidas del fondo de los mares- y en esas tierras nuevas vivirá una Humanidad inocente y pura, una Humanidad Perfecta. Entonces vendrá la "Edad de Oro", anunciada por Virgilio, el Poeta de Mantúa, cuando dijo: "Ya llegó la Edad de Oro y una nueva progenie manda"…

Comprender la necesidad de entregar la enseñanza y la preparación de Misioneros


Nosotros estamos trabajando para crear el Ejército de Salvación Mundial. Esa es nuestra labor, esa es la labor de todos los Misioneros. Abriremos Lumisiales por todas partes, con el propósito de ir creando ese Ejército de Salvación Mundial.


Los tiempos del fin ya empezaron y estamos en ellos… "Hercólubus" está a la vista de todos los Observatorios del mundo. En la Asociación Gnóstica de México, tenemos un mapa propio. ¿De dónde salió ese mapa? Salió de una Hemeroteca. ¿Quién lo trazó? Los Astrónomos. Es asunto oficial que se conoce en todos los Observatorios del planeta Tierra. Entonces, si los señores Astrónomos no lo han publicado, ¿a qué se debe? A la censura: les está prohibido llevar a los pueblos, al estado dijéramos, de desesperación psicológica. Ellos están prohibidos por la Ley, pero no lo ignoran, lo saben, y los mapas los tienen en su poder. Así, pues, lo que estoy hablando es algo completamente oficial, que ya se conoce.


Ahora comprenderán ustedes por qué motivo nos preocupamos tanto en estos instantes por llevar la enseñanza. Eso es claro: que necesitamos, pues, cooperar con el Sol. El Sol va a acabar con esta Raza y va a plantear, sobre el mapa del mundo, una nueva Raza, y nosotros necesitamos cooperar con el Sol.

Esta Raza ya dio sus frutos; lo que tenía que dar, ya lo dio. Estamos en la hora final: el reloj del Destino está parado, el viejo Saturno, en forma de esqueleto, con su Guadaña en la mano, está parado junto al reloj. De un momento a otro, LA CATÁSTROFE. Esa es la cruda realidad de los hechos, mis estimables hermanos, y por ahora doy por concluida esta plática con ustedes.


¡PAZ INVERENCIAL! 

SAMAEL AUN WEOR.